HEIDEGGER
Resumen del capítulo XIV (Principios de Filosofía. Adolfo Carpio)
Con Hegel se alcanzó lo que Heidegger denominó “la filosofía de la subjetividad”. La Filosofía ha experimentado un gran cambio desde Hegel. Desde entonces se produjo el derrumbe del idealismo alemán. El tema persistente en la obra de Heidegger es la cuestión del ser. Considera que la Filosofía al preguntarse por el ser, se estaba preguntando por el ente. Se han preguntado por el ser de los entes. Platón lo encontró en las ideas. Esto es lo que llama “el olvido del ser”. Sólo sobre la base de la comprensión-del-ser puede el hombre entrar en relación con los entes y concebirlos y manejarlos. Puede decirse que el ser es la luz gracia a la cual el hombre puede ver.
Comprensión pre-ontológica:
la comprensión del ser que no es clara ni conceptual, sino inexpresa.
Heidegger busca el
fundamento oculto de toda la metafísica, lo que el mismo llama “la destrucción
de la historia de la ontología”. Su pregunta no es trascendental. Se trata de
saber qué significa el ser como “condición de posibilidad”.
El ser: se encuentra en la
esencial (ser-así) y en la existencia (ser-que) en la realidad y en la
posibilidad, en el ser-válido, etc. Es la condición de posibilidad.
El método será la
fenomenología. Su origen etimológico significa poner o sacar a la luz. Los
fenómenos son la totalidad de lo que está o puede ponerse a la luz. La
fenomenología implica dejar ver por sí mismo lo que se muestra, tal y como se
muestra por sí mismo. Será una hermenéutica existenciaria, es decir, una
interpretación de la existencia humana.
El término Dasein
está extraído de la vida diaria. Equivale a estar, haber o existir. Como
sustantivo significa presencia, vida o existencia. Equivale a ser- ahí. El
carácter abierto del hombre implica que no puede entenderse como un sujeto
aislado. El Dasein es ser-en-el-mundo.
El estado-de-yecto
(facticidad): el comprender (existenciariedad) y la caída, constituyen el
ser del Dsein. Ser que Heidegger denomina sorge. Puede traducirse por cura/
preocupación. La existencia es la realización de una esencia. El ser de las
cosas, de las sustancias puede traducirse como ser-ante-los-ojos. Están dados y
presentes ante la actitud teorética o contemplativa. Esta (vorhandenheit) fue
el modelo bajo el cual la filosofía a lo largo de su historia pensó el ser del
ente.
La comprensión-del-ser
sólo es propia del hombre. En tanto que los demás entes, simplemente son. El
hombre desarrolla una relación con su ser y con el ser en general. El Dasein es
un ente al que le importa la relación-al-ser. La ec-sistencia (relación-al-ser)
del Dasein no es fija como el ser de los demás entes, sino que el ser del
Dasein es una relación (relación-al-ser).
La existencia
equivale a la relación del Dasein con sus posibilidades. Es esencial movilidad.
El Dasein puede abrirse a la
existencia (su posibilidad más propia) o cerrase a ella (la impropiedad o
inautenticidad)
Ser-en-el-mundo: es
un existenciario y se refiere a la relación del Dasein con el mundo señalando
su ocupación y preocupación respecto de éste. El “en” se refiere a la relación
entre el hombre y los entres junto a los que vive.
El hombre no es una
conciencia aislada y extraña frente a otras substancias u objetos. El yo
cartesiano y la conciencia trascendental husserliana son nada más que
abstracciones, algo irreal.
El útil se caracteriza por
la refenrencialidad o ser-referido. El para-qué final no es ya un útil ni una obra,
sino un para quién. Hay una amplia serie de relaciones significativas que
constituye un plexo referencial total. En la significatividad o totalidad de
referencias significativas consiste la estructura del mundo. El mundo es un
carácter del Dasein mismo, un existenciario, y así como es histórica la
existencia, también lo es el mundo.
El ente aparece en cada caso
en función de un mundo diferente, dentro de un horizonte de sentido. El mundo
es por lo tanto horizonte. El horizonte dentro del cual los entes se le
muestran al Dasein.
El Dasein es esencialmente
ser-con (mitsein). El impersonal, el uno, prescribe la forma de ser de
la cotidianeidad. El impersonal es el Dasein en cuanto se encuentra perdido
respecto de sí mismo. Está absorbido por el mundo.
La constitución del Dasein
es el estado-de-abierto. Los tres existenciarios que lo constituyen son:
1)
La disposicionalidad: o el encontrarse. El temple es una manera
de ser según la cual el Dasein se dis-pone con respecto a los entes. La
disposicionalidad le abre al Dasein el estado-de-yecto. El hombre está arrojado
(yecto) a la existencia. El estado-de-yecto abarca también la facticidad, la
dependencia referencial o estado-de-referido.
Por
lo general, el hombre no afronta plenamente el estado-de-yecto sino que tiende
a esquivarlo.
2)
El comprender. No debe aquí sugerir una actividad intelectual.
El conocimiento es un modo fundamental del ser del Dasein. El comprender
interpreta el ser-en-el-mundo mientras que la disposicionalidad lo revela. El
comprender constituye la vista del Dasein. El comprender se entenderá mejor si
se observa que comprender suele significar “poder algo”. El comprender es
primariamente el poder-ser del Dasein.
3)
La proyección. Comprender es poder-ser lo que todavía no es.
Como es comprensión, el Dasein proyecta tanto el ser del mundo cuanto su propio
ser (la existencia) “interpreta” tanto el uno cuanto el otro. El mundo, en
cuanto significatividad es la proyección total del respectivo Dasein. La
proyección traza del sistema de referencias significativas que en el mundo
coexisten; las posibilidades que el Dasein es construyen esa red o entramado
dentro del cual únicamente puede encontrar entes, es decir, comprender los
entes. Proyectar quiere decir ser las posibilidades, hacerlas ser, no
realizándolas, sino como posibilidades pro-yectarlas.
Las
posibilidades se las abre, se las hace ser, al proyectarlas.
En la cotidianeidad del el
Dasein está caído. Significa que el Dasein se halla como absorbido o asimilado
al mundo.
Heidegger señala cuatro
caracteres de la caída: la tentación, el aquietamiento, la alienación y el
enredo (o aprisionamiento). El Dasein se está deparando a sí mismo
constantemente la tentación de la caída. No caería si la caída no constituyera
una tentación. La caída es como una huida del Dasein ante sí mismo en cuanto
poder-ser-si-mismo-propio, pero siempre que se entienda que no pire si deja de
ser él, sino que se abandona a una posibilidad suya, la impropiedad o
inautenticidad, en perjuicio de la propiedad o autenticidad.
El Dasein quiere decir:
pre-ser-se-ya-en (el mundo). Con un solo término, este ser del Dasein lo llama
Heidegger cura o preocupación (sorge). Quiere decir que el Dasein es cura
(sorge), quiere decir que es un ente que se anticipa en el proyecto (existenciiriedad)
estando ya arrojado al mundo (facticidad) y perdido en él, entre los entes de
su ocupación (caída).
Se llama (besorgen)
(curarse-de, ocupación) a la relación del Dasein con los útiles y con las
cosas. Se llama (fursorge) a la relación con otros hombres.
El sentido ontológico de la
cura lo encuentra Heidegger en la temporalidad (zeitlichkeit). El sentido
primario del Dasein es el advenir: el futuro. Este posiblita que el Dasein
venga hacia sí. La caída mienta el presente, porque es en éste donde el Dasein encuentra
los entes. El ser-ya-en se denota en el sido. El ser-cabe se hace posible en el
presentar. El tiempo originario es el mismo Dasein, su trascender. El Dasein es
tiempo o mejor dicho temporación (zeitigung).
El Dasein es relación-al-ser
, por un lado y a la vez es cura. Esta será preocupación por aquella relación.
Podrá decirse que el Dasein es cura del ser en general.
Ser-verdadero permite ver el
ente para lo cual es preciso des-ocultarlo o descubrirlo. Sacarlo del
en-cubrimiento o estado-de-oculto. La verdad pertenece a la constitución
fundamental del Dasein. Siendo en estado-de-abierto, se le muestran los entes.
Para que el ente se muestre
es preciso darle la oportunidad. Se requiere un horizonte (mundo) en que aparezca
o una luz que lo ilumine y lo saque así de la oscuridad, del estado-de-oculto.
Se requiere una luz que ponga de manifiesto al ente. Se quiere proyectar el ser
del ente.
La filosofía procede de modo
distinto a la ciencia. Por ello, es incomparable con la ciencia. En efecto, el
tema de la filosofía, aquello de que se ocupa, no es ningún objeto ni ente
ante-los-ojos, sino que es la proyección, la comprensión-del-ser, y el ser mismo
en general. El ser sólo lo hay en el proyecto, que por ser pro-yecto no es nada
dado, ni dable, ni presente, sino adviniente, algo que tiene su dimensión en el
futuro. El trascender es la meta-física (filosofía).
La metafísica es el
acontecimiento fundamental del Dasein. Es el Dasein mismo.
La filosofía no es una
determinada posibilidad del hombre entre otras, sino su esencia misma y como
tal necesaria. Entendida como el trascender mismo en que el hombre ec-siste. La
filosofía no se comprende como teoría o praxis. Es el fundamento de cualquier decisión
teorética o práctica.
El Dasein no tiene aspecto
porque él es poder-ser, relación a sus posibilidades. Por ser posibilidades no
son nada real o cósico, de manera que su relación con las posibilidades es
esencial “movilidad”. El hombre todavía no es. Ad-viene hacia sí mismo desde el
futuro. El hombre no es un qué sino un quién. Tiene que hacerse a sí mismo
libremente, pero no libre en absoluto, sino dentro del campo de posibilidades
concretas que a cada uno se le ofrecen.

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