HUME
Resumen del Capítulo IX "El empirismo clásico". El empirismo sostiene que el conocimiento de obtiene desde la experiencia sensible. El espíritu es similar a un folio en blanco. La experiencia lo va rellenando. El saber es a posteriori. El empirismo niega la posibilidad de la metafísica. La razón es la que ordena lo que los sentidos ofrecen.
Hume analizará los hechos de la propia experiencia. Hume los
denomina “percepciones del espíritu”. A las percepciones que se reciben de modo
directo las llama impresiones. Las divide en:
-
Impresiones de la sensación: las que provienen
de los sentidos.
-
Impresiones de la reflexión: las de nuestra
propia interioridad (de una sensación de un color o un sabor determinado).
Estas impresiones se diferencian de las percepciones
derivadas. Hume las llama “ideas”: Son los fenómenos de la memoria o de
la fantasía. El recuerdo deriva de una impresión. La diferencia reside en la intensidad
o vivacidad.
El espíritu humano no tiene otra posibilidad que: mezclar,
componer, dividir o unir los materiales que las impresiones suministran. El
espíritu responde a las leyes de asociación de las ideas. Según Hume son
tres:
1.Asociación por semejanza.
2.Asociación por contigüidad en el tiempo y en el espacio.
3.Asociación por causa y efecto.
En palabras del filósofo “todas nuestra ideas o percepciones
más débiles son copia de nuestras impresiones o percepciones más vivaces”.
La idea de Dios la obtenemos llevando a la máxima potencia
ideas de cualidades de nuestro propio espíritu. Esta idea se construye sobre la
base material que proporcionan impresiones de la reflexión. Según el Dios no es
más que una mera idea.
Una idea es válida en tanto que concuerda con las
impresiones.
CRÍTICA DE LA IDEA DE CAUSALIDAD
La idea de causalidad es de enorme significación. El mismo
Hume se apresura a reconocer. Se trata de una noción que se nos impone y
empleamos constantemente.
Se trata de una idea compleja en la que el análisis revela
cuatro elementos:
1.Un primer hecho que llamamos causa, que inicia el proceso.
2.Otro hecho como término del proceso causal y que se llama
efecto.
3.Una cierta relación temporal entre 1 y 2: una sucesión.
Primero la causa y después el efecto.
4.Para que pueda producirse la relación causal, el primer
hecho tiene que producir el segundo. El primer hecho posee una fuerza o energía
que incita al segundo.
Si asumimos estos elementos nos daremos cuenta de que no hay
ninguna impresión de la conexión. No hay manera de percibir que el primer
fenómeno produce el segundo. En palabras de Hume:
“Cuando miramos los objetos externos a nuestro alrededor, y
consideramos la acción de las causas, ni en un solo caso somos capaces de
descubrir algunas fuerza o conexión necesaria, alguna cualidad que ligue el
efecto a la causa y que hace que el uno sea la infalible consecuencia de la
obra.
La experiencia nos muestra sucesiones, pero no nos enseña
nada más. No nos permite ver la relación. Por otro lado, no puede suponerse que
esa noción de fuerza procede de la razón porque según Hume la razón se guía por
el principio de la contradicción: es racionalmente posible todo lo que no sea
contradictorio.
¿De dónde sacamos la seguridad de que los hechos siempre van
a ocurrir siguiendo las sucesiones?
ORIGEN DE LA IDEA DE CAUSALIDAD
Para Hume el principio que ha permitido la inferencia es lo
que se llama “hábito” o “costumbre”. Esa especie de mecanismo mental que es el
hábito se forma mediante un proceso de repetición. Consiste en la tendencia a
reproducir un plexo o conjunto de hechos psíquicos aprendidos cuando se revive
una parte de dicho conjunto.
Según Hume “este principio explica que la inferencia es
la costumbre o hábito. Porque siempre que la repetición de un acto u
operación particular produce una propensión a renovar el mismo acto u
operación, sin ser impedido por ningún razonamiento o proceso del
entendimiento, decimos que esta propensión es el efecto de la costumbre”.
El problema de la noción de causalidad en Hume es que no se
puede aplicar al a metafísica, ya que en este territorio no es posible
comprobar sucesiones constantes, y por tanto, su empleo será enteramente
arbitrario y caprichoso.
CRÍTICIA A LA IDEA DE SUBSTANCIA
Otra de las críticas de Hume es a la idea de substancia.
Esta crítica reside en que no tenemos una impresión de la substancia. Lo único
que vemos y tocamos son los accidentes. Entonces debemos preguntarnos cómo se
forma esa idea de substancia.
La repetida ejecución del enlace perceptivo forma en mí un
hábito determinado por la repetición regular de un mismo conjunto de
impresiones contiguas. El hábito me lleva a creer que estas impresiones están
entrelazadas.
CRÍTICIA A LA IDEAL DE ALMA
La crítica que hace Huma a la substancia pensante, alma o
yo. ¿Qué impresión tenemos del alma? Lo que percibo de mí mismo es un estado
particular. No una impresión de mi alma. Suprimido todo accidente parece que se
suprime el yo.
La substancia pensante es según el autor “un haz o conjunto
de diferentes percepciones que se suceden las unas a las otras con rapidez inconcebible
y que se hallan en flujo y movimiento perpetuos”. El alma para él no es una
base, sino una serie de percepciones que se suceden en un continuo flujo.
Descartes se olvido dudar de la substancia y la causalidad. Eso
no le resta importancia a su pensamiento, pero como cualquier ser humano el
filósofo tiene sus limitaciones. La filosofía de Hume alude a esas nociones que
el racionalismo de Descartes dejó sin tocar.
Su filosofía termina por disolver el conocimiento y la
realidad en meras impresiones. Eso no debe conducir a un escepticismo absoluto
o pirrónico (propio de filósofo Pirrón conocido por ser escéptico)
El yo, la causalidad…los sentimos porque la creencia que nos
lleva a afirmarlos son un acto de la parte sensitiva de nuestra naturaleza, no
de la cogitativa. Hume se declara partidario de un escepticismo moderado o
académico y confía en el instituto natural. Las matemáticas son las ciencias de
la naturaleza y por lo tanto, el conocimiento legítimo.

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